Es el testimonio acusador del profesor
Mario Salas, avileño que en 1996 vio en dos oportunidades al mercenario
asesino, paseándose impunemente por las calles de El Salvador.
Por la vigencia e importancia del testimonio, se reproduce hoy la anécdota
del entrenador de béisbol Mario Salas, quien falleciera víctima de una dolencia
cardiaca en el 2007, cuando cumplía otra colaboración deportiva en Venezuela.








