El dolor de Guillermo Avilés

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jueves, agosto 12, 2010

AUTOBIOGRAFÍA DE FIDEL EN SU CUMPLEAÑOS


Ensayo autobiográfico que inicia “La victoria estratégica”, el libro del Comandante en Jefe Fidel Castro. La obra fue presenta este lunes por su autor en La Habana, ante un auditorio encabezado por un grupo de guerrilleros que lo acompañaron en la Sierra Maestra.

Introducción

Dudé sobre el nombre que le pondría a esta narración, no sabía si llamarla “La última ofensiva de Batista” o “Cómo 300 derrotaron a 10 000″, que parece un cuento de Las mil y una noches. Me veo obligado, por ello, a incluir una pequeña autobiografía de la primera etapa de mi vida, sin la cual no se comprendería su sentido. No deseaba esperar que se publicaran un día las respuestas a incontables preguntas que me hicieran sobre la niñez, la adolescencia y la juventud, etapas que me convirtieron en revolucionario y combatiente armado.

Nací el 13 de agosto de 1926. El asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953, se produjo tres años después que me gradué en la Universidad de La Habana. Fue nuestro primer enfrentamiento militar con el Ejército de Cuba, al servicio de la tiranía del general Fulgencio Batista.

La institución armada en Cuba, creada por los Estados Unidos después de su intervención en la isla durante la segunda Guerra de Independencia, iniciada por José Martí en 1895, era un instrumento de las empresas norteamericanas, y la alta burguesía cubana.

La gran crisis económica desatada en los Estados Unidos, durante los primeros años de la década de 1930, implicó altos niveles de sacrificio para nuestro país, al que los acuerdos comerciales impuestos por aquella potencia hicieron totalmente dependiente de los productos de su industria y de su agricultura desarrolladas. La capacidad adquisitiva del azúcar se había reducido casi a cero. No éramos independientes ni teníamos derecho al desarrollo. Difícilmente podían darse peores condiciones en un país de América Latina.

A medida que el poder del imperio crecía hasta convertirse en la más poderosa potencia mundial, hacer una Revolución en Cuba se tornaba una tarea bien difícil. Unos pocos hombres fuimos capaces de soñarla, pero nadie podría atribuirse méritos individuales en una proeza que fue mezcla de ideas, hechos y sacrificios de muchas personas, a lo largo de muchos años, en muchas partes del mundo.

Con esos ingredientes se pudo conquistar la independencia plena de Cuba, y una revolución social que ha resistido con honor más de 50 años de agresiones y el bloqueo de los Estados Unidos.

En mi caso concreto, sin duda por puro azar, a esta altura de la vida puedo ofrecer testimonio de hechos que, si tiene algún valor para las nuevas generaciones, se debe al esfuerzo de investigadores rigurosos y serios, cuyo trabajo durante decenas de años, reunió datos que me ayudaron a reconstruir gran parte del contenido de este libro, al que decidí poner el título La Victoria Estratégica.

Las circunstancias que me llevaron a tales acciones bélicas las guardo imborrablemente en mi mente. No deja de ser satisfactorio para mí recordarlas, porque de otra forma no me explicaría por qué llegué a las convicciones que al fin y al cabo determinaron el curso de mi existencia.

No nací político, aunque desde muy niño observé hechos que, grabados en mi mente, me ayudaron a comprender las realidades del mundo.

En mi Birán natal, solo había dos instalaciones que no pertenecían a mi familia: el telégrafo y la escuelita pública. Allí me sentaban en la primera fila porque no había, ni podía haber, algo parecido a un círculo infantil. Forzosamente aprendí a leer y a escribir. En el año 1933, cuando no había cumplido todavía siete años, la maestra, que no recibía siquiera el sueldo que le debía el gobierno, pretextando la hipotética inteligencia del niño, me llevó para Santiago de Cuba, donde residía su familia, en una vivienda pobre y casi sin muebles, que se filtraba por todas partes cuando llovía. En aquella ciudad, no me enviaron siquiera a una escuela pública como la de Birán.

Después de muchos meses sin recibir clases, ni hacer algo como no fuera escuchar en un viejo piano la práctica de solfeo de la hermana de la maestra, profesora de música sin empleo; aprendí a sumar, restar, multiplicar y dividir, gracias a las tablas impresas en el forro rojo de una libreta que me entregaron para practicar la caligrafía, y que nadie dictó ni revisó nunca.

En la vieja casa donde inicialmente me albergaron, de una cantina que llevaban una vez al día, nos alimentábamos siete personas, entre ellas, la hermana y el padre de la maestra. Conocí el hambre creyendo que era apetito, con la punta de uno de los dientes del pequeño tenedor pescaba el último granito de arroz, y con hilo de coser arreglaba mis propios zapatos.

Al frente de la modesta casa de madera donde vivíamos, un Instituto de Bachillerato permanecía ocupado por el Ejército; vi soldados golpeando con las culatas de sus fusiles a otras personas. Podría escribir un libro con aquellos recuerdos. Fue la institución infantil a donde me condujo aquella humilde maestra, en una sociedad en la que el dinero reinaba de forma absoluta.

Mi familia había sido engañada, y yo ni siquiera podía percatarme de aquella situación; el engaño me hizo perder tiempo, pero me enseñó mucho sobre los factores que la determinaron. Después de varios episodios, cumplidos los ocho años, fui matriculado en enero de 1935 en el primer grado de una escuela de los Hermanos La Salle, muy próxima a la primera catedral que los conquistadores españoles habían erigido en Cuba. Otro rico y nuevo aprendizaje comenzaba.

Ingresé en aquella escuela como alumno externo, residía en una nueva vivienda, muy próximo a la mencionada anteriormente, a donde se mudó la profesora de música, hermana de la maestra de Birán. Llegamos a ser tres hermanos los que vivíamos con aquella familia: Angelita, Ramón y yo, por cada uno de los cuales se pagaba una pensión. El padre de ellas había muerto el año anterior. Ya no existía hambre física, aunque seguí todavía un tiempo obligado a repasar hasta el cansancio las conocidas reglas aritméticas. Aún así, yo estaba harto de aquella casa y me rebelé de manera consciente por primera vez en mi vida; rehusé comer algunos vegetales desabridos que a veces me imponían y rompí todas las normas de educación formal, sagradas en aquella casa de familia de exquisita cultura francesa, adquirida en la propia Santiago de Cuba. En la familia se había insertado el cónsul de Haití, por la vía del matrimonio. Pero tan insoportable se volvió mi rebelión que me enviaron de cabeza como interno a la escuela. Me habían amenazado con eso más de una vez para imponerme disciplina; no sabían que era precisamente lo que yo quería. Lo que para otros niños era duro, para mí significaba la libertad. ¡Si nunca me llevaron ni siquiera a un cine! Disfrutaría de las delicias de un alumno interno. Fue el primer premio que recibí en mi vida. Estaba feliz.

Mis problemas desde entonces serían otros. Había llegado a Santiago con dos años de adelanto, y entré a la escuela de los Hermanos La Salle con unos de retraso. Cursé fácilmente el primero y segundo grados. Aquel centro era una maravilla. Como norma íbamos a Birán tres veces al año: Navidad, Semana Santa y vacaciones de verano, donde Ramón y yo éramos totalmente libres.

Del tercer grado en la escuela La Salle pasé al quinto como premio por mis notas, así recuperé el tiempo perdido. Durante el primer trimestre todo iba bien: buenas notas y excelentes relaciones con los nuevos compañeros de clases. Recibía el boletín blanco que se daba cada semana a los alumnos por conducta correcta, con los problemas normales de cualquier discípulo. Sucedió entonces un percance con uno de los miembros de la congregación, inspector de los alumnos internos.

La escuela disponía de un amplio terreno al otro lado de la bahía de Santiago, llamado Renté. Era un lugar de retiro y descanso de la congregación. Allí llevaban a los alumnos internos los jueves y domingos, días en que no se realizaba actividad escolar. Había un buen campo deportivo. Además, hacía deportes, nadaba, pescaba, exploraba. No lejos de la entrada de la bahía se observaban los rastros de la Batalla Naval de Santiago, en forma de grandes proyectiles que adornaban la entrada de las edificaciones. Un domingo después del regreso, tuve un pleito intrascendente con otro de los alumnos internos cuando viajábamos en la lancha El Cateto, de Renté al muelle de Santiago. Apenas llegamos a la escuela terminamos de zanjarlo; debido a ello, aquel autoritario hermano de la orden religiosa me golpeó en la cara con las manos abiertas y con toda la fuerza de sus brazos. Era una persona joven y fuerte. Quedé aturdido, con los golpes zumbándome en los oídos. Antes, me había llamado aparte, ya casi de noche. No me dejó siquiera explicar. En el largo corredor por donde me llevó nadie nos veía. Transcurridas dos o tres semanas, intentó de nuevo humillarme con un pequeño coscorrón en la cabeza por hablar en filas. En esa segunda ocasión yo iba entre los primeros al salir del desayuno porque los discípulos tratábamos siempre de ocupar un primer lugar en las filas, para jugar con pelotas de goma, un rato antes de las clases. Un pan con mantequilla que llevaba en la mano, otra costumbre de los alumnos cuando salíamos del comedor después de ingerir precipitadamente los primeros alimentos del día, se lo lancé al rostro al inspector, y luego lo embestí con manos y pies de tal forma, delante de los alumnos internos y externos, que su autoridad y sus métodos abusivos quedaron muy desprestigiados. Fue un hecho que se recordó en esa escuela durante bastante tiempo.

Yo tenía entonces 11 años, y me acuerdo bien de sus nombres. No deseo, sin embargo, repetirlos. De él no supe nada, desde hace más de 70 años. No le guardo rencor. Del alumno que motivó el incidente, conocí muchos años después del triunfo revolucionario, que mantuvo una conducta intachable y seria.

Sin embargo, el hecho tuvo consecuencias para mí. El incidente había ocurrido semanas antes de la Navidad, en que tendríamos dos semanas y media de vacaciones. Él seguía como inspector, y yo como alumno; ambos nos ignorábamos totalmente. Por elemental dignidad mi conducta fue intachable. Al venir nuestros padres a buscarnos, evidentemente citados por ellos, les ocultaron la verdad, acusaron a mis dos hermanos y a mí de pésimo comportamiento. “Sus tres hijos, son los tres bandidos más grandes que pasaron por esta escuela”, le dijeron a mi padre. Lo supe por lo que contó entristecido a otros agricultores amigos que a fines de año lo visitaban. Raúl tenía apenas seis años, Ramón siempre se caracterizó por su bondad, y yo no era un bandido.

Trabajo me costó que me enviaran de nuevo a Santiago para estudiar; Ramón y Raúl, que nada tenían que ver con el problema, permanecieron el resto de ese curso en Birán. Me matricularon en enero de 1938 como alumno externo en el Colegio Dolores, regido por la Orden de los Jesuitas, mucho más exigente y rigurosa en materia de estudios, pero más de clase alta y rica que su rival de los Hermanos La Salle.

En esta ocasión me tocó residir en la casa de un comerciante español amigo de mi padre; allí, desde luego, no pasé ningún tipo de penuria material, pero en aquella casa, donde residí hasta finalizar el quinto grado, era un extraño.

Al inicio del verano, Angelita, la hermana mayor, llegó también a esa casa con el propósito de preparar su ingreso en el bachillerato. Para darle clases se contrató a una profesora negra, quien se guiaba por un enorme libro donde estaba el contenido de la materia a impartir para el examen de ingreso. Yo asistía a sus clases. Era la mejor profesora y, quizás, una de las mejores personas que conocí en mi vida. Se le ocurrió la idea de que estudiara a la vez el material de ingreso y el primer año del bachillerato, con el fin de examinarme tan pronto alcanzara la edad pertinente para el ingreso en el bachillerato, un año después. Despertó en mí un enorme interés por el estudio. Habría sido la única razón por la que estaba dispuesto a soportar la casa del comerciante español en ese período vacacional, tras finalizar el quinto grado como externo en Dolores.

Enfermé a fines de ese verano, y estuve ingresado alrededor de tres meses en el hospital de la Colonia Española de Santiago de Cuba. No hubo vacaciones de verano ese año. En aquel hospital mutualista, por dos pesos mensuales, equivalentes a dos dólares, una persona tenía derecho a los servicios médicos. Muy pocos, sin embargo, podían cubrir ese gasto. Me habían operado del apéndice, y a los 10 días la herida externa se infestó. Hubo que olvidarse de los planes de estudio concebidos por la profesora. A fines de ese mismo año, 1938, los tres hermanos nos volvimos a reunir, como alumnos internos en el Colegio Dolores.

En el sexto grado, con varias semanas de clases perdidas, debí esforzarme para ponerme al día. Una etapa nueva se iniciaba. Profundizaba los conocimientos en Geografía, Astronomía, Aritmética, Historia, Gramática e Inglés.

Se me ocurrió escribirle una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, que con su silla de ruedas, su tono de voz y su rostro amable despertaba mis simpatías. Gran expectación, una mañana las autoridades en la escuela anunciaron el gran suceso: “Fidel se cartea con el presidente de los Estados Unidos”.

Roosevelt había respondido mi carta. Eso creíamos. Lo que llegó fue realmente una comunicación de la embajada informando que la habían recibido, dando las gracias. ¡Qué gran hombre, ya teníamos un amigo: el presidente de los Estados Unidos! A pesar de todo lo que aprendí después, y tal vez por ello, pienso que Franklin Delano Roosevelt, quien luchó contra la adversidad personal y adoptó una posición correcta frente al fascismo, no era capaz de ordenar el asesinato de un adversario, y por lo que se conoce de él, es muy probable que no hubiese lanzado las bombas atómicas contra dos ciudades indefensas de Japón ni desatado la Guerra Fría, dos hechos absolutamente innecesarios y torpes.

En aquel colegio de la rancia burguesía en la provincia mayor y más oriental de Cuba, había más rigor académico y disciplina que en La Salle. Eran jesuitas, casi en su totalidad de origen español, ungidos como sacerdotes en una etapa avanzada de su formación, en la que debían ejercer como miembros de la Orden en alguna tarea o responsabilidad. El prefecto de la escuela era el Padre García, un hombre recto, pero amable y accesible que compartía con los alumnos.

Mis vacaciones, mientras transité desde el primer grado de primaria hasta el último de bachillerato, fueron siempre en Birán, zona de llanos, mesetas y alturas de hasta casi 1 000 metros, bosques naturales, pinares, corrientes y pozas de agua; allí conocí de cerca la naturaleza, y fui libre de los controles que me imponían en las escuelas, las casas de las familias donde me alojé en Santiago o en la mía de Birán; aunque siempre defendido por mi madre y con la tutela tolerante de mi padre, a medida que era ya estudiante con más de seis grados, y por ello disfrutaba de creciente prestigio en la familia.

Pero este no es el lugar para hablar del tema, solo el mínimo indispensable para comprender el asunto que abordo en este libro.

Del Colegio Dolores, yo mismo tomé la decisión de trasladarme al Colegio Belén, en la capital de Cuba. Allí, a la inversa de lo que ocurrió en el Colegio La Salle de Santiago de Cuba, el responsable más directo de los alumnos internos -más de 100-, el Padre Llorente, no era una persona autoritaria, y lejos de ser un enemigo se convirtió en un amigo. Español de nacimiento, como casi todos los jesuitas de aquel colegio, estaba en la etapa previa a la investidura como sacerdote. Un hermano suyo, mayor que él, ejercía el sacerdocio entre los esquimales de Alaska, y bajo el título de En el país de los eternos hielos, escribía narraciones sobre la vida, las costumbres y las actividades de aquel pueblo indoamericano en una naturaleza virgen, que a los alumnos nos llenaba de asombro.

Llorente había sido sanitario en la Guerra Civil Española; él contaba la dramática historia de los prisioneros fusilados al concluir aquella contienda. Su tarea, junto a otros que hacían la misma función, era certificar que estaban muertos antes de proceder a darles sepultura. El Padre Llorente no hablaba de política, ni recuerdo haberlo escuchado nunca opinar sobre el tema. Era un jesuita orgulloso de su orden religiosa. Estimulaba las actividades que ponían a prueba el espíritu de sacrificio y el carácter de sus alumnos. Ambos estuvimos planificando una cacería de cocodrilos en la Ciénaga de Zapata, donde había miles de ellos; y en 1945, durante las últimas vacaciones de verano, organizamos un plan para escalar el Turquino. La goleta que debía llevarnos por mar, desde Santiago de Cuba hasta Ocujal, no pudo arrancar en toda la noche y no había otro camino. Hubo que suspender el plan. Recuerdo que llevaba una de las escopetas automáticas calibre 12 que tomé de mi casa. ¡Cómo me habría ayudado más tarde aquella excursión cuando me convertí en combatiente guerrillero, cuyo reducto principal radicaba precisamente en esa zona!

Al graduarme de bachiller en Letras, a los 18 años, era deportista, explorador, escalador de montañas, bastante aficionado a las armas -cuyo uso aprendí con las de mi padre-, y buen estudiante de las materias impartidas en el colegio donde estudiaba.

Me designaron el mejor atleta de la escuela el año que me gradué, y jefe de los exploradores con el más alto grado otorgado allí. Mi madre se sintió complacida con los aplausos de todos los asistentes aquella noche de la graduación. Por primera vez en su vida se había confeccionado un traje de gala para ir a una ceremonia. Ella fue una de las personas que más me ayudó en el propósito de estudiar.

En el anuario de la escuela, correspondiente al curso en que me gradué, aparece una foto mía con las siguientes palabras:

Fidel Castro (1942-1945). Se distinguió en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista.

En realidad, debo decir que yo era mejor en Matemática que en Gramática. La encontraba más lógica, más exacta. Estudié Derecho porque discutía mucho, y todos afirmaban que yo iba a ser abogado. No tuve orientación vocacional.

El hecho real es que las escuelas de élite lanzaban a la calle oleadas de bachilleres carentes de conocimientos políticos elementales. Sobre un tema fundamental como la historia de la humanidad, nos narraban en primer lugar las consabidas aventuras bélicas de nuestra especie, desde la época de los persas hasta la Segunda Guerra Mundial, historias que tanto cautivan a niños y jóvenes varones.

El negocio de la producción y venta de juguetes de guerra hoy día es casi tan grande como el comercio de armas. Del sistema social que conduce a tales locuras y a las propias guerras no se nos enseñó una palabra.

Nos ilustraban sobre la historia de Grecia y Roma, pero civilizaciones tan antiguas como las de India y China, apenas se mencionaban, como no fuese para contarnos las aventuras bélicas de Alejandro Magno y los viajes de Marco Polo. Sin ambos países, hoy resulta imposible escribir la historia. No podría siquiera soñarse que nos hablaran entonces de las civilizaciones maya y aimara-quechua, del colonialismo y del imperialismo.

Cuando me gradué de bachiller en Letras, no existía más que una universidad, la de La Habana, a ella íbamos a parar los estudiantes con nuestra ausencia de conoci­mientos políticos. Salvo excepciones, casi todos los alumnos procedían de familias de la pequeña burguesía, que afanosamente deseaban mejor destino para sus hijos. Pocos pertenecían a la clase alta, y casi ninguno a los sectores pobres de la sociedad. Muchos de los de familia pudiente realizaban sus estudios superiores en los Estados Unidos, si es que no lo hacían desde el bachillerato. No se trataba de culpabilidades individuales, era una herencia de clase. La incorporación de la gran mayoría de los estudiantes universitarios a la Revolución en Cuba, es una prueba del valor de la educación y la conciencia en el ser humano.

Quizás algunas cosas de las hasta aquí referidas ayuden a comprender lo que vino después.

No asistí a la universidad desde el primer día, pues rechazaba las humillantes prácticas de las llamadas novatadas, consistentes en rapar a la fuerza a los recién llegados. Pedí que me pelaran bien bajito para identificarme como alumno nuevo.

Después de resolver el complejo problema del alojamiento, me fui al estadio universitario, buscando cómo incorporarme a los deportes. Había básquet, pelota, campo y pista, todo lo que me gustaba. Trabajo me costó liberarme del compromiso con el manager de básquet de Belén. Hacía tiempo había acordado proseguir como discípulo suyo en ese deporte, pero él era entrenador de un club aristocrático. Le expliqué que no podía ser estudiante de la universidad y jugar en otro equipo contra esta. No entendió y rompí con él. Comencé a entrenar en el equipo universitario de básquet. También la escuela reclamó que jugara pelota por mi facultad y le dije que sí.

Los líderes de la facultad de Derecho solicitaron que fuera candidato a delegado por una asignatura, y no tuve objeción.

Me veía obligado a realizar muchas cosas en un día, y residía en un reparto distante, donde Lidia, la hermana mayor por parte de padre, siempre atenta y afectuosa con nosotros, decidió vivir al trasladarse de Santiago de Cuba a La Habana cuando inicié mis estudios universitarios.

Un día descubrí que no me alcanzaba el tiempo ni para respirar. Sacrifiqué los deportes y decidí cumplir la tarea que me solicitaron los líderes de la escuela. Luché duro por obtener la representación, como delegado, de la asignatura de Antropología, lo cual requería especial esfuerzo. En la tarea me enfrentaba a un antiguo cuadro, para quien un cargo en la dirección de la escuela significaba una profesión política. Así comenzó mi actividad en esa esfera.

No había imaginado hasta qué punto la politiquería, la simulación y las mentiras prevalecían en nuestro país. Pero no lo supe desde el primer día. Cuando se realizó la elección, obtuve más de cinco votos por cada uno del adversario, y pude contribuir así al triunfo de los candidatos de nuestra tendencia en otras asignaturas. Fue de esa forma como, en pocos meses, por el número de votos obtenidos, me convertí en el representante de los estudiantes del primer curso, en una de las escuelas más numerosas de la Universidad de La Habana. Ello me otorgó determinada importancia, pero era muy pronto. No tenía siquiera idea de los intereses que se movían alrededor de aquella Universidad.

A medida que me familiarizaba con ella, iba conociendo también su rica historia. Había sido una de las primeras fundadas en la época de las colonias. Las ilustres personalidades de la cultura y la ciencia eran recordadas en figuras de bronce y mármol a las que se rendía tributo, o al bautizar con sus nombres las plazas, edificios e instituciones universitarias.

Especial admiración se sentía por los ocho estudiantes de Medicina, fusilados el 27 de noviembre de 1871 por los voluntarios españoles, al ser acusados de profanar la tumba de un periodista reaccionario que servía al régimen colonial, un hecho que según se comprobó después, ni siquiera ocurrió.

Junto a mi escuela, un pequeño parque llamado Lídice -aldea checoslovaca donde los nazis perpetraron una atroz matanza-, añadía elementos de internacionalismo.

Los nombres de Martí, Maceo, Céspedes, Agramonte y otros, aparecían por todas partes y suscitaban la admiración y el interés de muchos de nosotros, sin que importara su origen social. No era la atmósfera que se respiraba en la escuela privada de élite donde estudié el bachillerato, cuyos profesores procedían y se educaban en España, donde se engendró parte importante de nuestra cultura, pero también la esclavitud y el coloniaje.

En esa etapa, después de las elecciones del 44, el país era presidido por un profesor de Fisiología, que emergió de la universidad en los años 30, cuando en medio de la gran crisis económica mundial, fue derrocada la tiranía de Machado, y se creó, por breves meses, un gobierno provisional revolucionario. En aquel proceso, dentro del marco de una independencia limitada por la Enmienda Platt, los estudiantes, junto a la combativa clase obrera cubana y el pueblo en general, desempeñaron un papel fundamental. El profesor de Fisiología, Ramón Grau San Martín, fue designado presidente del gobierno en 1933. Un joven revolucionario antimperialista, Antonio Guiteras, representante de otras fuerzas populares, designado ministro de Gobernación, fue la figura más destacada de aquellos meses, por las medidas valientes y antimperialistas que adoptó.

Fulgencio Batista, procedente del sector militar revolucionario de los sargentos y soldados profesionales, ascendido a jefe del Ejército, captado más tarde por los sectores reaccionarios y la propia embajada de los Estados Unidos, derrocó aquel gobierno radical que duró apenas 100 días.

En la caída de Gerardo Machado había sido decisiva la clase obrera. La huelga general revolucionaria, organizada fundamentalmente por el pequeño partido de los comunistas, bajo la dirección brillante y vibrante del poeta revolucionario Rubén Martínez Villena, inició la batalla por el derrocamiento de la tiranía de Machado. Conviene recordarlo porque la idea de una huelga general revolucionaria estuvo asociada a nuestra posterior lucha, desde el ataque al cuartel Moncada. Fue el arma fundamental utilizada tras la ofensiva final exitosa del Ejército Rebelde, que lo condujo a la victoria total del pueblo el 1ro. de enero de 1959.

En los años 40 había emergido con fuerza el anticomunismo, la siembra de reflejos y el control de las mentes a través de los medios de comunicación masiva. Se habían creado las bases para el dominio militar y político del mundo. Muy poco quedaba ya en nuestra alta casa de estudios del espíritu revolucionario de los años 30.

El partido creado por el profesor, que lo llevó a la presidencia en virtud de pasadas glorias, tomó el nombre que utilizó Martí para organizar la última Guerra de Independencia: Partido Revolucionario Cubano, al que añadieron el calificativo de “Auténtico”.

Cuando los escándalos comenzaron a estallar por todas partes, un senador prestigioso de ese mismo partido, Eduardo Chibás, encabezó la denuncia al gobierno. Era de cuna rica, pero incuestionablemente honrado, algo no habitual en los partidos tradicionales de Cuba. Disponía de media hora cada domingo, a las 8:00 de la noche, en la emisora radial más oída de toda la nación. Fue el primer caso en nuestra patria de la promoción inusitada que podía significar ese medio de divulgación masiva. Se conocía su nombre en todos los rincones del país. No existía todavía en Cuba la televisión. De ese modo, a pesar del analfabetismo reinante, surgió un movimiento político de potencial masividad entre los trabajadores de la ciudad y el campo, los profesionales y la pequeña burguesía.

Entre los obreros industriales más avanzados e intelectuales destacados, las ideas marxistas se abrían paso con más facilidad. Rubén Martínez Villena murió joven, víctima de la tuberculosis, poco tiempo después de su más gloriosa obra, el derrocamiento de la tiranía machadista. Quedaron sus poemas, que continúan recordándose y repitiéndose. Pero los prejuicios anticomunistas, emanados siempre de los sectores privilegiados y dominantes de la sociedad cubana, continuaron multiplicándose, desde los días brillantes en que Julio Antonio Mella creó la FEU (Federación Estudiantil Universitaria), y junto a Baliño -compañero de José Martí en su lucha por la independencia- fundó el primer Partido Comunista de Cuba.

El gobierno corrupto de Grau San Martín era caótico, irresponsable, cínico. Le interesaba controlar la universidad y los escasos institutos públicos donde se estudiaba el bachillerato. Su instrumento fundamental no era la represión, sino la corrupción. La universidad dependía de los fondos del Estado.

Un sujeto sin escrúpulo resultó designado ministro de Educación. Muchos millones de dólares fueron malversados. Nada parecido a un programa de alfabetización se llevó a cabo.

La reforma agraria y otras medidas promulgadas por la Constitución de 1940 pasaron al olvido. Batista se había marchado del país repleto de dinero para residir en la Florida. Dejó en Cuba a las Fuerzas Armadas llenas de ascensos y privilegios, y a un número no desdeñable de seguidores directamente beneficiados con cargos de elección en el Congreso, los municipios, y empleos en el aparato burocrático de instituciones sociales y empresas privadas.

Lo peor de todo fue el lastre pseudorrevolucionario que llegó al poder en Cuba junto con Grau San Martín. Eran gente que de una u otra forma habían sido antimachadistas y antibatistianos. Se consideraban, por tanto, revolucionarios. Al peor grupo de estos le asignaron cargos importantes en la policía represiva, como el Buró de Investigaciones, la Secreta, la Motorizada y otros cuerpos de esa institución. Se mantuvieron los tribunales de urgencia, con la facultad de arrestar a un ciudadano sin derecho alguno a la libertad provisional. En fin, todo el aparato represivo de Batista permaneció inalterable.

Con distintos nombres surgieron una serie de organizaciones formadas por personas que tuvieron relaciones con Guiteras y otros prestigiosos líderes de la lucha contra Machado y Batista. En las filas de aquella pseudorrevolución existían personas serias y valientes, consideradas a sí mismas como revolucionarias, una idea y un título que siempre atrajeron en Cuba a los jóvenes. Los órganos de prensa les asignaban con todo rigor ese calificativo, cuando en realidad lo transcurrido era una dramática etapa de revolución frustrada. No había programa social serio, y menos aún objetivos que condujeran a la independencia del país. El único programa verdaderamente revolucionario y antimperialista era el del partido fundado por Mella y Baliño, y luego dirigido por Rubén Martínez Villena. Este joven y valioso líder, lleno de pasión, proclamó en un poema: “Hace falta una carga para matar bribones, /para acabar la obra de las revoluciones (…)”. Pero el Partido Comunista de Cuba estaba aislado.

Entre los muchos miles de estudiantes de la universidad que conocí, el número de antimperialistas conscientes y comunistas militantes no pasaban de 50 ó 60, del total de matriculados, que ascendían a más de 12 000. Yo mismo, un entusiasta de las protestas contra aquel gobierno, me sentía impulsado por otros valores que más adelante comprendí que estaban todavía distantes de la conciencia revolucionaria que adquirí después.

Eran miles los estudiantes que repudiaban la corrupción reinante, los abusos de poder y los males de la sociedad. Muy pocos pertenecían a la alta burguesía. Las veces que tuvimos necesidad de salir a la calle, no vacilaron en hacerlo.

Nuestra universidad sostenía relaciones con los exilados dominicanos en lucha contra Trujillo, con quienes se solidarizaba plenamente. También los puertorriqueños que demandaban la independencia, bajo la dirección de Pedro Albizu Campos, contaban con su apoyo. Eran elementos de una conciencia internacionalista presentes entre nuestros jóvenes, y que también me movían entonces a mí, a quien habían asignado la presidencia del Comité Pro Democracia Dominicana y el Comité Pro Independencia de Puerto Rico.

Una etapa de mis estudios universitarios ayudaría a comprender lo que allí viví. Cuando inicié el segundo año de la carrera, en 1946, conocía mucho más de nuestra universidad y nuestro país. Nadie tuvo que invitarme a participar en las elecciones de la escuela de Derecho. Yo mismo persuadí a un estudiante activo e inteligente, Baudilio Castellanos, que iniciaba su carrera, para que se postulara por la misma asignatura que yo lo había hecho el año anterior. Lo conocía bien porque éramos de la misma zona oriental; él había estudiado el bachillerato en una escuela regida por religiosos protestantes. Su padre era farmacéutico en el pequeño poblado del central Marcané, propiedad de una transnacional norteamericana, a cuatro kilómetros de mi casa en Birán.

Seleccionamos entre los estudiantes del primer curso a los más activos y entusiastas para integrar la candidatura. Contaba con el apoyo total del segundo curso, donde los adversarios ni siquiera pudieron nuclear alumnos suficientes para formar una candidatura contra mí. Aplicamos la misma línea del año anterior y, en las elecciones, nuestra tendencia obtuvo una aplastante victoria. Contábamos ya con amplia mayoría entre los estudiantes de la escuela de Derecho, y podíamos decidir quién sería el presidente de los estudiantes de la facultad, una de las más numerosas de la Universidad de La Habana. Los del quinto y último año no eran muchos, los del cuarto se correspondían con el año en que el bachillerato se elevó de cuatro a cinco años, y eran muy pocos los que habían ingresado en ese curso. No teníamos la mayoría de los delegados, pero sí la inmensa mayoría de los estudiantes.

En ese tiempo entramos en contacto con el Partido Ortodoxo y, también, con militantes de la Juventud Comunista, como Raúl Valdés Vivó, Alfredo Guevara y otros. Conocí a Flavio Bravo, una persona inteligente y capaz, que dirigía a la Juventud Comunista de Cuba.

Pude dejar las cosas como estaban y esperar un año más. Al fin y al cabo mis relaciones no eran malas con los delegados de los cursos superiores, políticamente neutros. Pero pudo más en mí el espíritu competitivo y quizás la autosuficiencia y la vanidad que suele acompañar a muchos jóvenes, aún en nuestra época.

Esto no significa que yo habría tenido una nueva oportunidad para esperar un tercer curso normal. Los compromisos ya contraídos me llevaron por otros caminos. Pero antes debo señalar que viví los mayores peligros de perder la vida con apenas 20 años, sin provecho alguno para la causa verdaderamente noble que descubrí después.

De hecho, nuestra actividad y fuerza llamaron prematuramente la atención de los dueños de la única universidad del país. Nuestro alto centro de estudios había adquirido especial importancia por su raíz histórica y su papel dentro de la república disminuida, que nació de la imposición de la Enmienda Platt a la nación cubana cuando se liberó de España. La nueva presidencia de la Federación de Estudiantes Universitarios estaba por decidirse, ya que el anterior presidente había pasado a ocupar un alto cargo en el gobierno de Grau.

Dado mi carácter rebelde, le hice frente al poderoso grupo que controlaba la universidad. Así pasaron días, en realidad semanas, sin otra compañía que la solidaridad de mis compañeros de primero y segundo cursos de la escuela de Derecho. Hubo ocasiones en que salí de la universidad escoltado por grupos de estudiantes que se apretaban alrededor de mí. Pero yo, a pesar de eso, iba todos los días a las clases y las actividades, hasta que un día declararon que no me permitirían entrar más a ese recinto.

He contado alguna vez que, al día siguiente, un domingo, me fui a una playa con la novia, y acostado boca abajo lloré porque estaba decidido a desafiar aquella prohibición, y comprendía lo que ello significaba. Sabía que el enemigo había llegado al límite de su tolerancia. En mi mente quijotesca no cabía otra alternativa que desafiar la amenaza. Podía obtener un arma, y la llevaría conmigo.

Un amigo militante del Partido Ortodoxo, al que conocí porque le gustaban los deportes y visitaba con frecuencia la universidad, me contaba las experiencias del enfrentamiento a las dictaduras de Machado y Batista, conversaba mucho conmigo, y conocía nuestras luchas, al tener noticias de la situación creada, y la decisión adoptada por mí, movió cielo y tierra para evitar lo peor.

Después de esto tuvieron lugar innumerables sucesos que he narrado en distintas oportunidades, y no deseo añadir a lo que aquí expongo, ya de por sí extenso; pero siento la necesidad de expresar que desde entonces estuve decidido a todo y empuñé un arma. Las experiencias de mi vida universitaria me sirvieron para la larga y difícil lucha que emprendería poco tiempo después como martiano y revolucionario cubano. Mi pensamiento maduró aceleradamente. Apenas transcurridos tres años de mi graduación, asaltaba con mis compañeros de ideal la segunda plaza militar del país. Fue el reinicio de la insurrección armada del pueblo de Cuba por su plena independencia y por la república de justicia soñada por nuestro Héroe Nacional José Martí.

Tras el triunfo del 1ro. de enero, conocidos e incansables historiadores, encabezados por Pedro Álvarez Tabío, y gracias a la iniciativa de Celia Sánchez, que estuvo presente y cumplió importantes misiones en la defensa de aquel baluarte revolucionario, recorrieron cada rincón de la Sierra Maestra, donde se desarrollaron los acontecimientos, y recogieron información fresca de las personas en cada vivienda y lugar donde estuvimos, archivando datos sin los cuales nadie y, por supuesto, tampoco yo, podría responsabilizarse con cada detalle que da total veracidad a lo que aquí expongo.

Por otro lado, solo alguien que fuera conductor y jefe de aquella fuerza de combatientes bisoños podría responsabilizarse con una historia rigurosa de los acontecimientos en los 74 días de combate, en que desesperadamente los revolucionarios logramos destrozar los planes de las Fuerzas Armadas de entonces, asesoradas y equipadas por los Estados Unidos, y convertimos lo imposible en posible. No existe otra forma de honrar a los caídos en aquella gesta. De una contienda así no teníamos antecedentes en nuestra patria. Las gloriosas luchas por la independencia habían concluido casi medio siglo antes. Las armas, las comunicaciones, eran todas muy diferentes en otra época; no existían los tanques, los aviones, las bombas de hasta 500 kilogramos de TNT. Fue necesario comenzar de cero. Disponía ya desde que me gradué de bachiller, y a pesar de mi origen, de una concepción marxista-leninista de nuestra sociedad y una convicción profunda de la justicia.

De la excelente prosa del historiador Álvarez Tabío recogí lo mejor y depuré lo innecesario. El cartógrafo Otto Hernández Garcini, expertos militares y diseñadores elaboraron, por su parte, los mapas que contiene este libro, donde tales planos se requerían para el análisis del tema por los profesionales de las armas. Aún faltaría por explicar cómo, después de la última ofensiva enemiga que quebró el espinazo de la tiranía, al decir del Che, de la Sierra Maestra trasladamos al llano nuestras concepciones de lucha, y en solo cinco meses destrozamos la fuerza total de 100 000 hombres armados que defendían al régimen y les ocupamos todas las armas.

Este libro, La Victoria Estratégica, es el preámbulo de ese otro, aún sin escribir, sobre la rápida y contundente contraofensiva rebelde que nos llevó a las puertas de Santiago de Cuba y al triunfo definitivo de la Revolución Cubana.

JOLGORIO EN CUBA


13 de agosto

Por: IDANIA PUPO FREYRE

El jolgorio hoy es en toda Cuba porque Fidel, nuestro Fidel, cumple hoy sus gloriosos 84 años de vida.

No importa que tiempo inexorable pase. Mi Comandante es eterno.

Fidel está en la historia. Está en la gloria. Está en la memoria de los pueblos agradecidos.

Fidel está en Cuba, en África, en toda América Latina.

Lo vemos día a día en tribunas, en marchas, en fábricas, en barriadas, en ciclones y en los amaneceres gloriosos de la Patria.

Permanece en la memoria de los hombres dignos, justos y libres como él.

Fidel cumple hoy los más renovados y activos 84 años que un ser humano pueda tener porque este revolucionario no ceja de trabajar, de combatir y de vencer.

Justificado el festejo porque con este aniversario se celebra el nacimiento y la vida de uno de los más grandes hombres de la humanidad.

¡Felicidades Fidel! ¡Felicidades Cuba!

E mail: ipupo@enet.cu

IMPACTO DE MISIL MATA A NIÑOS EN AFGANISTÁN


Al menos dos niños murieron y otro resultó herido hoy cuando un misil impactó en una vivienda en la provincia central afgana de Logar, informaron fuentes de las fuerzas de seguridad.

Un grupo armado se enfrentó con los ocupantes de un puesto de las fuerzas de seguridad afgana en la zona de Allahdadjel, en Baraki Barak, reportó la agencia de noticias afgana Pajhwok.

Durante el combate se disparó un cohete que cayo en la casa habitada y ocasionó las víctimas, según la fuente.

También, dos militares murieron hoy en la cercanía de la mezquita de Farah, en el oeste de Afganistán, cuando estallaron los explosivos que transportaban, que provocaron daños en el recinto religioso.

Entretanto, el presidente Hamid Karzai fijará una fecha límite para disolver todas las compañías privadas de seguridad que trabajan en Afganistán, anunció su portavoz, Waheed Omar.

En rueda de prensa Omar declaró que la disolución de las compañías privadas de seguridad es un programa gubernamental serio y esa decisión del presidente es clara y muy pronto establecerá la salida definitiva para sus desmantelamientos.

Más de 40 mil personas trabajan en el floreciente sector de la seguridad, en el cual compañías foráneas y sociedades afganas actúan junto con las fuerzas de la OTAN y Estados Unidos.

En especial el Pentágono suministra contratos de miles de millones de dólares a sus corporaciones suministradoras de antiguos militares y mercenarios para combatir en Afganistán.

(Con información de Prensa Latina)

EL GIGANTE DE LAS SIETE LEGUAS, REFLEXIONES DE FIDEL

Lo supe por Aristóteles, el más famoso filósofo de la historia del hombre.

El ser humano es capaz de acciones maravillosas o de las peores iniquidades.

Su asombrosa inteligencia es capaz de usar las leyes inalterables de la naturaleza para hacer el bien o el mal.

Con mucho menor experiencia que la que hoy poseo, en los días en que se gestaba nuestra lucha armada en las montañas de Cuba, en la gran nación mexicana ―donde cualquier cubano vio siempre algo propio― vivimos un fugaz pero inolvidable período en que todas las maravillas se reunían en un rincón de la Tierra.

No tendría forma ni palabras para describir mis impresiones como lo hizo un mexicano que, no en balde, es la persona de más autoridad para hablar de la tragedia de ese país, ya que fue electo gobernador del importantísimo distrito electoral de la Ciudad de México, Capital de la República, y en las pasadas elecciones del 2006 fue el candidato de la “Coalición por el bien de todos”.

Se presentó a las elecciones y ganó la mayoría de los votos frente al candidato del PAN. Mas el imperio no le permitió asumir el mando.

Yo conocía, como otros dirigentes políticos, cómo Washington había elaborado las ideas del “neoliberalismo” que vendió a los países de América Latina y el resto de los países del Tercer Mundo como la quintaesencia de la democracia política y el desarrollo económico, pero nunca tuve una idea tan nítida de la forma con que el imperio utilizaba esa doctrina para destrozar y devorar las riquezas de un importantísimo país, rico en recursos naturales y hogar de un pueblo heroico que tuvo cultura propia desde antes de la era pre cristiana, hace más de dos mil años.

Andrés Manuel López Obrador, una persona con la que nunca hablé, ni sostuve con él relación de amistad, es el autor de un pequeño volumen que acaba de ser editado, a quien agradezco la brillante exposición que hace de lo que está sucediendo en ese hermano país. Su título es “La mafia que se adueñó de México… y el 2012”.

Llegó a mis manos hace cuatro días, el 7 de agosto, en horas de la tarde, después que regresé de mi reunión con los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba. Lo leí con enorme interés. Describe la forma en que Estados Unidos devora a dentelladas un país hermano de este hemisferio, al que ya una vez arrebató más del 50% de su territorio, las mayores minas de oro con altísima ley, y la riqueza petrolera explotada intensamente durante más de un siglo, de la que se extraen todavía casi tres millones de barriles diarios. Omito la referencia a su enorme extracción de gas, por ignorar los datos.

En el capítulo 1 explica el extrañísimo fenómeno de que en México haya desaparecido el ferrocarril, que fue creado en tiempos de Benito Juárez, cuando se inició el primer tramo de Ciudad México a Veracruz.

Durante la administración de Porfirio Díaz se extendió en más de 20 mil kilómetros, esfuerzo que con posterioridad la Revolución Mexicana amplió considerablemente.

Hoy existe un ferrocarril que “va de Chihuahua, Chihuahua a Los Mochis, Sinaloa. En un abrir y cerrar de ojos, los tecnócratas acabaron con la ilusión de los liberales del siglo XIX, que veían en la comunicación por ferrocarril la vía idónea para hacer progresar a México” ―relata el libro de Obrador.

“La llegada de Fox a la Presidencia de la República sólo sirvió para recomponer el viejo régimen y continuar con la misma corrupción. En realidad se trató del sexenio del gatopardismo, esa maniobra en que, en apariencia, todo cambia para que todo siga igual. Fox, desde antes de que tomara posesión de la presidencia, se subordinó a los organismos financieros internacionales y, obviamente, continuó sirviendo a los potentados del país. Es más, no sólo mantuvo inalterable la política económica, sino que se apoyó en el mismo grupo de tecnócratas que venía actuando desde la época de Salinas.”

Algunas páginas más adelante el autor señala “…hoy día, casi todas las instituciones bancarias pertenecen a extranjeros, no otorgan créditos para fomentar el desarrollo del país, invierten en valores gubernamentales, cobran las tasas de interés más altas del mundo, obtienen ganancias fabulosas y son fuente fundamental de traslado de recursos a sus matrices en España, Estados Unidos e Inglaterra.”

“Con Fox se siguieron entregando los bienes del pueblo y de la nación a particulares, nacionales y extranjeros […] con Fox se extendió sin límites la entrega del territorio nacional para la explotación del oro, la plata y el cobre […] se modificó la Ley Minera, para otorgar concesiones únicas en exploración y explotación con vigencia hasta de 50 años y con la posibilidad de prorrogarse […] hasta diciembre de 2008, se habían concesionado 24 millones 816 mil 396 hectáreas, 12 por ciento del territorio nacional, equivalente a la extensión del estado de Chihuahua, el más grande del país.”

Algo verdaderamente asombroso y sorprendente, incluso para los que tienen la peor opinión del neoliberalismo, son los datos que ofrece López Obrador en la parte final del capítulo 1 de su libro.

Durante el Gobierno de Fox, afirma: “…en 2005, durante el Foxismo, se volvió a modificar la Ley de impuesto sobre la renta, para de nuevo conceder el 100 por ciento de los beneficios a las grandes corporaciones. Para comprender mejor lo que eso significa, tengamos presente que, en 2008, según cifras oficiales, 400 grandes monopolios que obtuvieron ingresos por cinco billones de pesos, ―según cifras oficiales― más de la mitad del producto interno bruto de ese año, sólo pagaron 1,7 por ciento del impuesto sobre la renta y del impuesto empresarial a tasa única (IETU).”

“Adicionalmente, durante el Gobierno de Fox, fue cuando más devoluciones de impuestos se realizaron a favor de los llamados grandes contribuyentes y, como es obvio, tanto los gobiernos del PRI como los del PAN han querido justificar esta canonjía fiscal con la falacia del fomento a la inversión. Nada más que si esto fuese cierto, en los últimos 27 años habríamos tenido crecimiento económico y no la parálisis que ha prevalecido. Así mismo se puede demostrar que las devoluciones de impuestos son superiores al incremento de la inversión privada; sólo en el período 2001-2005, mientras que la inversión privada se incrementó en 279 000 millones de pesos, las devoluciones de impuestos alcanzaron 604 000 millones, o sea, más del doble. Está tan oficializada la corrupción en la cúpula del poder, que el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) resolvió mantener en secreto por 12 años –hasta 2019– los nombres de las empresas que en 2005 resultaron beneficiadas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) con la devolución multimillonaria de impuestos.”

Esas fueron las palabras que pronunció exactamente Carlos Ahumada, cuando lo arrestamos en Cuba por violación de nuestras leyes. López Obrador las conoce porque le enviamos el acta junto al deportado Carlos Ahumada, el 28 de abril de 2004.

El hecho constituyó sin duda la estafa política más grande de la historia de América. Hay algunos puntos más que aclararé con total precisión.

En el propio capítulo 1, bajo el título “Los amos de México”, López Obrador escribe: “Durante el tiempo que fui Jefe de Gobierno de la ciudad de México (2000-2005), conocí a casi todos los integrantes de esta élite...”

La opinión de López Obrador sobre Carlos Slim, también la comparto. Yo también lo conocí. Me visitó siempre cuando fui a México y una vez me visitó en Cuba. Me obsequió un televisor –lo más moderno entonces– que conservé en mi casa hasta hace apenas un año. No lo hizo con intención de sobornarme. No le pedí nunca tampoco favor alguno. A pesar de ser el más rico de todos, con una

fortuna que supera los 60 mil millones de dólares, es un hombre inteligente que conoce todos los secretos de las bolsas y mecanismos del sistema capitalista.

Habría multimillonarios, con Salinas y sin Salinas, con Fox o sin Fox, aunque desde luego, nunca tanto como lo fue bajo la mafia que se adueñó de México. López Obrador los va incluyendo en su libro e identificando el poder de la mafia que se adueñó del país.

El Capítulo 2 lo titula “Abandono, corrupción y pobreza”. Señala el PIB de los países del mundo en el período 1982-2009; con admiración se refiere al de China: 10,1. Es más, dice en párrafo aparte el PIB en el 2009. Señala que “por si fuese poco ―ese año― México ocupó, en esta materia, el último lugar entre todos los países del continente americano y, aunque parezca increíble, estuvimos por debajo de Haití”.

“Los tecnócratas han actuado como fundamentalistas. No sólo acataron la ortodoxia de los organismos financieros internacionales, sino que convirtieron en ideología sus recomendaciones.”

“El México rural ha sido el más afectado con las llamadas políticas neoliberales. El abandono del campo es dramático. Todavía recuerdo que Pedro Aspe, secretario de Hacienda en el gobierno de Salinas, se ufanaba diciendo que no tenía importancia el fomento de las actividades productivas del sector agropecuario porque en un mundo globalizado era más económico comprar en el extranjero lo que consumimos.”

“El conjunto de políticas neoliberales aplicadas al campo ha originado un grave rezago productivo del sector agropecuario en relación con el crecimiento de la población. Del trienio 1980-1982 al de 2007-2009, el PIB agropecuario, forestal y pesquero por habitante se redujo en 15.2 por ciento. En otras palabras, en tanto la producción total de alimentos avanzó a un ritmo anual de 1.5 por ciento, la población del país creció, en el período de referencia, a una tasa de 1.7 por ciento anual.”

“A partir de 1996, la producción de petróleo siguió en aumento hasta llegar en el 2004 a la cifra récord de mil 231 millones 145 mil barriles. Entre 1996 y 2004, las exportaciones de crudo se elevaron de 563 a 683 millones de barriles al año. Este incremento coincidió con la sobreexplotación del complejo Cantarell, que de 2000 a 2004 incrementó su producción de 47 a 61 por ciento de la producción nacional, convirtiéndose en el campo petrolero de mayor rendimiento en la historia del mundo.”

“Mientras la extracción de petróleo iba en aumento, las reservas probadas registraron una estrepitosa disminución: en 1982 éstas eran de 48 mil 300 millones de barriles; sin embargo, en el 2009 cayeron a 10 mil millones. Sólo durante el gobierno de Fox se consumió una tercera parte de las reservas probadas.”

lunes, agosto 09, 2010

SI EL HOMBRE PUEDE CREAR CATÁSTROFES, PUEDE PROMOVER ENERGÍAS RENOVABLES


Es una entrevista a varias manos, dice Vanessa Davies, directora del diario Correo del Orinoco y periodista de Venezolana de Televisión (VTV), que presenta el tema de este encuentro especial con el líder de la Revolución cubana. Fidel “ha hecho algunas advertencias sobre la posibilidad de un holocausto mundial”, y todo es poco para ayudar a la persuasión de quien puede evitar tal catástrofe, el Presidente Barack Obama.

Acompañan a Vanessa, Andres Izarra, presidente de TeleSur; Walter Martínez, director y conductor del programa Dossier, transmitido por Venezolana de Televisión y la televisora multiestatal, y Mario Silva, conductor del programa La Hojilla, de VTV. Ella será la primera en preguntar, y luego, por un espacio de una hora y 33 minutos, el diálogo fluye a un ritmo vertiginoso.

La entrevista transcurrió en la mañana del domingo 8 de agosto. Cubadebate les ofrece un resumen de los principales conceptos del Comandante en Jefe, sacados directamente de la audición que se trasmite el lunes, simultáneamente, por TeleSur, VTV y dos cadenas cubanas, Cubavisión y Cubavisión Internacional.

AMÉRICA LATINA NO CORRE PELIGRO NUCLEAR

Yo no hablé (en la Asamblea Nacional) como un líder latinoamericano. Yo hablé como un representante de nuestro país, que ha estado insistiendo en ese problema, y sobre todo que ha estado meditando mucho, mucho, mucho sobre ese problema. Algo que quizás mi situación de persona que ha estado luchando por la salud, ha tenido oportunidad de hacer, que es muy difícil de hacer por un líder de cualquier país en funciones, que debe atender tantas cosas, pueda dedicar el tiempo que yo he dedicado a pensar. Sobre todo en este problema, que tiene la máxima prioridad.

Como expliqué en el Mensaje a la Asamblea, esto surgió hace un mes o dos -la gran preocupación por el conflicto nuclear -. Pero inicialmente era un poco más pesimista. A pesar de todo pensaba que existía alguna posibilidad de supervivencia. Y yo creía que la habría, especialmente en América Latina y el Caribe, que no amenazan a nadie, no poseen armas. Ni se supone que ahí estén proyectiles apuntando hacia Rusia o hacia China. Tienen algunas bases cerca de Venezuela -la de los Holandeses, en Aruba-.

(Las bases militares norteamericanas en Colombia) no tienen armas nucleares. No hay un portaaviones parqueado ahí. Cuando vaya a Cartagena un portaaviones, bueno… Puede correr un riesgo. Pero tendría que ser una casualidad. Y siempre habrá otros objetivos prioritarios, que es donde yo veo muy real el peligro de guerra nuclear. No creo que haya otra zona del mundo, con las mismas condiciones de poca peligrosidad como agresor que esta región del mundo.

HE VISTO POSIBILIDAD PARA EVITAR LA GUERRA NUCLEAR

Sí, antes era más pesimista. Seguí pensando y vi la posibilidad de que se salvara la paz, y se evitara la guerra nuclear. Que es lo importante. Tú puedes salvar la guerra nuclear hoy y dentro de un mes volver al peligro de guerra. Pero, me dije, ¿cuáles son los mecanismos mediante los cuales se desata esta guerra nuclear? Entonces es cuando comprendí que tiene que pasar por la decisión de Obama, cuyo poder es muy relativo. Por muchas razones. Hay un enorme aparato militar sin el cual no puede existir el Imperio.

Ese aparato militar ha ido cambiando. Allí (Estados Unidos) y en Rusia. En un momento dado, hace decenas de años y durante bastante tiempo, andaban con su maletín nuclear. Uno tiene derecho a preguntarse, bueno y para qué sirve ahora ese maletín nuclear. Se supone que el hombre razona bien, es inteligente, es brillante, no enloqueció, no bebió. Es un hombre austero, consagrado por entero, que anda con su maletín tirando una bombita, otra, una respuesta aquí…

EEUU POR POCO SE EQUIVOCA DURANTE LA CRISIS DE OCTUBRE

Desde luego, Estados Unidos por poco se equivoca en los días de la Crisis de Octubre. Desde luego en la circunstancia de Cuba, hay experiencia. No se trata de un grupo de aficionados que empiezan a hablar de problemas nucleares, sino que hablamos desde un país que estuvo a punto de ser blanco de no se sabe qué. Y estuvimos resignados, sin que por ello pretendamos ser más valientes que otros.

Sencillamente era un sentimiento patriótico, de dignidad nacional, fortalecidos por una idea revolucionaria, por una lucha dura en la cual habíamos puesto todas nuestras energías. En una situación que fue muy consciente. Teníamos tales proyectiles aquí, nunca lo habríamos deseado, porque preferíamos mantener nuestra imagen de país que no era base militar de nadie y porque estimábamos que no hacía falta, para que se nos ofreciera una garantía. Y suscribimos aquel acuerdo únicamente por sentimiento internacionalista. No quisiera tener que repetir la historia de cómo se llegó a aquella situación.

Por aquellos días tampoco Israel era potencia nuclear. Eran potencias nucleares Gran Bretaña y Francia, aliados de Estados Unidos. Y la URSS. China ni siquiera estaba reconocida… Entre aquellas potencias había una rivalidad muy grande, nacida de las dos bombas que en días infaustos lanzaron, y se corresponde con fecha muy recientes. El día 6 (de agosto), nada menos, lanzaron la primera bomba nuclear sobre Hiroshima y había una terrible competencia aérea, en primer lugar. Tenían completa superioridad los Estados Pero además, el arma nuclear se volvió “arma termonuclear”, que multiplicó su potencial destructivo. Y cuando los ingleses, apoyando a Israel, atacaron a Egipto que estaba bajo la dirección de Nasser. Él había nacionalizado el Canal de Suez. Los británicos, que habían sido los dueños de todo aquel territorio, no lo admitían. Francia solo había tenido al Líbano. Reino Unido o Gran Bretaña, como quieran llamarlo, tenía todo lo demás, incluido Iraq.

La historia se conoce. Los romanos expulsaron a los judíos, como los llamaban. Y estuvieron como 2 000 años errantes, como consecuencia de las demandas, entre ellas de Rusia. Estaban buscando un hogar. Pero en 2000 años allí se había establecido otra población. Bueno, aquí en nuestro país, desgraciadamente la población no es la indígena. Es la española que se estableció hace 500 años.

SOY OPTIMISTA RESPECTO A OBAMA

Soy optimista. Un hombre tiene que tomar la decisión, y ese hombre no es un Nixon, que era cínico. No es un ignorante terrible, como lo era Reagan. No es un imbécil loco como el señor Bush. No era un hipócrita como este caballero… Yo podría citarlos a casi todos. Desde luego no es un Roosevelt, ni un Carter, dos hombre muy diferentes. Pero desde luego es uno mejor que los dos juntos en un sentido -no estoy hablando de un sentido ético-, sino en el sentido de un caso de excepción: un hombre negro que llega a la Presidencia de Estados Unidos. Algo nunca visto, ni previsto. Siempre se consideró que tenía que ser un blanco, inteligente. Los otros eran descendientes de esclavos. Eran africanos, con otras religiones. Tenían que ser blancos y cristianos. Sin excepción. Obama es cristiano, pero de origen africano, de padre nacido en un pueblo musulmán.

Se han unido una serie de características en este hombre: de origen negro, de padre musulmán, y ha llegado a la Presidencia de los Estados Unidos como consecuencia de una crisis económica colosal, de una guerra estúpida. No hacen más que llegar cadáveres de Iraq, montones, ya se sabe cómo fue aquella guerra. Las mentiras. Con el hombre aquel en el portaaviones hablando de “Misión Cumplida”. Todo eso lo conoce el mundo. Y en virtud de todos esos factores, llega a la Presidencia Obama.

Si llega a estar otro… Dio la casualidad de que la otra (por los Republicanos, John McCain), pensé en medio de la contienda que llegaría Obama a la Presidencia. Hablaba ahorita del maletín nuclear. ¿Para qué sirve el maletín nuclear ahora? Está de más. El hombre puede tomar la primera decisión. Nadie la podría tomar por él, y es él. Pero es un hombre que indiscutiblemente no es un asesino. No es un individuo que le está deseando el mal a los demás. Es un político. Estudió. Tiene una cultura. Contó con mucha simpatía -está perdiendo ahora el apoyo de la opinión pública-. Y es el que tendría que tomar ahora la decisión: es decir, apretar el gatillo.

LO QUE DECIDA OBAMA SERÁ

Lo que él decida será. Nadie puede apretar el gatillo por su cuenta. Él es el que tiene el dedo en el gatillo por una vez. Entonces, él tiene que pensar, porque no es un asesino, ni mucho menos. Y hay síntomas evidentes ya que empiezan a percibirse, por parte de sus asesores. Él todavía no se ha dado cuenta de eso, pero uno lo conoce. Yo leí el libro Los sueños de mi padre-, completo. Lo leí porque quería saber cómo era ese hombre.

No había ningún problema de esto (cuando leí el libro), pero era un adversario. Y yo quería saber cómo era el adversario, y lo estudié bien, hasta donde uno puede estudiar una persona. No tenía ninguna de esas características que lo hicieran un asesino, un tipo que sintiera placer, una especie de Nerón. Entonces las actuales circunstancias parecería que lo obligan a convertirse en un Nerón, que prende fuego a Roma y ponerla a arden. Y el tendría que poner el mundo a arder. Tendría que decidir la muerte de cientos de millones de personas. Podrían ser más, pero yo dije cientos para no parecer exagerado. Y además, las primeras bajas serían los tripulantes de los portaaviones: los hundirían todos.

NO HAY POSIBILIDADES DE UNA GUERRA DE EEUU EN AMÉRICA LATINA

La guerra se acaba antes de que llegue. La guerra se acaba antes. Lo que va a contar son los proyectiles nucleares que se lancen uno a otro. ¿Para qué se van lanzar aquí? ¿Qué sentido tendría una guerra para ocupar Brasil? Desaparece el poder ese, desaparece el orden, desaparece todo.

Si lanzan un avión, ¿cuántas horas necesitarían, por rápido que vaya, para desembarcar, tomar posiciones? Únicamente en la situación actual tiene algún sentido. Allí se vuelve nuclear la guerra. Desaparecen las condiciones que originan las intervenciones que conocemos.

ISRAEL ES EL ÚNICO PAÍS QUE TRATARÍA DE NO PERSUADIR A OBAMA

Israel es el único que no trataría de persuadir a Obama de que aguantara la guerra, porque es demasiado soberbio. Es muy prepotente. Pero lo más probable que haga -si tiene tiempo, porque nadie sabe qué va a pasar ahí-, es como cuando Port Saíd, que junto a los franceses y los ingleses, atacaron a Nasser que había nacionalizado el Canal. A pesar de lo soberbio que son -y siempre lo fueron-. Son temerarios, pudiera decirse. Más de una vez lo hicieron. Fue en la época de Tito, 70 antes de Cristo, en que puso cerco a Jerusalén y expulsó a los judíos, como los llamaban.

Sin embargo, cuando el incidente de aquí y Krushov amenazó con los cohetes, no dijo nada, ni protestaron. Habrían destruido todo, hasta los aviones. Nosotros nunca tuvimos los aviones en hilera. Aprendimos de todo eso. Cuando atacaron en Girón, atacaron antes a nuestras bases, los aviones estaban desperdigados. Si los hubiéramos tenido en hilera ahí, ¡brrruuu!, habrían caído como una muralla de naipes y habrían destruido todos los aviones.

RUSIA DESEA LA PAZ

Rusia desea la paz, más que nadie, y están actuando. Mira, yo te voy a citar un ejemplo. Cuando se dice ahora que Rusia está sufriendo una catástrofe, nadie lo duda. Y están tomando un montón de medidas. Lo sé no solo por lo que dice este sitio web, Kaos en la Red, sino por cosas que sabemos en concreto de la situación allí, que tienen 50 grados de temperatura, que Moscú está irrespirable, que la consigna es abandonar la ciudad o no salir a la calle nadie.

Dice: “Esta catástrofe nos recuerda las consecuencias del cambio climático, que el autor del documental HOME, Yean Arthur-Bertrand, el más prestigioso especialista sobre el tema, mostró con el apoyo de los mejores especialistas del mundo en ese plano.”

Y nosotros sabemos qué cooperación podemos brindar. Tenemos las brigadas médicas. Si piden 100 médicos, si piden 300, se los podemos mandar, porque afortunadamente nuestro país cuenta con esa gente que se han preparado a lo largo de muchos años. Y sabemos lo que desean, por ejemplo. Han sacado documentales del fuego y de la asistencia de los aviones. Están enviando por grupos a los pilotos y a los que están haciendo los mayores esfuerzos, para que tengan algún descanso cuando puedan, y después irlos renovando. No les interesa, con toda razón, médicos.

Nosotros sabemos todo lo que está pasando allá, y resulta lógico lo que están haciendo. Imagínate que nosotros sepamos de cosas que piensan, de cosas que están haciendo, y es por ello que no tenemos necesidad de registrar los archivos de los líderes de esos países, para saber lo que están haciendo.

EEUU NO PUEDE CONTROLAR NI SUS SECRETOS

Nadie es justo, desde el momento en que un grupo de países tiene el arma nuclear, y Estados Unidos le prohíbe a los demás y no quieren que la tenga. Invocan una cosa muy importante, que no quieren que haya guerra nuclear. No quieren que los demás posean armas nucleares. Pero fabrican todas las que pueden, sin límites, al extremo de que ya tienen, entre Estados Unidos y Rusia, más de 18 000 armas nucleares. Entre las dos potencias.

Estoy dejando un margen para China, para Francia, para Gran Bretaña, para Pakistán y para la India. Asignándole como se conoce muy bien, y lo saben aquellos que en Noruega se dedican a estos temas, las armas nucleares que tiene Israel. Las desarrollaron, y Estados Unidos contento, aplaudiendo y suministrándole los aviones más modernos que existen, apoyándolo diplomáticamente, abasteciéndolo con miles de millones en armas. Porque es este el mercado que endulza la vida, hace feliz al Complejo Militar Industrial, que Eisenhower, inocentón, descubrió un día, cuando estaba próximo ya a abandonar la presidencia de la República. Muy “inocente”, pero preparó la invacionsita a Cuba, en Girón. “Y que nadie diga nada, jure todo el mundo que nadie diga nada”. Luego esos papeles los publicaron un día, porque no pueden controlar ni siquiera los secretos.

Y esta es otra situación, otro elemento más. No pueden controlar ni siquiera los secretos. Fíjate que un muchacho de la Inteligencia ha suministrado 240 000 documentos al grupo y ahora lo van a meter preso. Dicen que no puede publicar eso. Y él se ríe. Hoy mismo había un cable… Wikileaks dice que sí, que los van a publicar todos. Todo lo que saben lo van a publicar. Y el Pentágono gritando: “No es posible, porque la situación…” Ya no pueden controlar ni los secretos. Esa es la situación. Se le escapa del control todas las cosas que están haciendo.

LOS CINCO

Se preocupan si uno dice algo de lo que va a pasar, porque pareciera que uno está haciendo el papel de adivino, o algo así. Y no hay ninguna adivinanza en esto. Y por eso yo a la diputada le dije que una semana me parecía demasiado poco tiempo (para el regreso de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos), pero que diciembre me parecía mucho tiempo, muchísimo tiempo. Podíamos decirle muchísimo tiempo. Bueno, casi tres veces del tiempo que se necesita. Deduzcan ustedes lo que eso significa.

LA PAZ EN COLOMBIA

Salí de una situación de mucha gravedad, no creía que iba a sobrevivir. Tuve un accidente, que casi tuve que volver a aprender a escribir. Por aquellos momentos escribí algunas cosas de Colombia, con gran esfuerzo, refiriéndose a La paz en Colombia.

Nunca estuve de acuerdo con el secuestro de prisioneros. Estuve de acuerdo con las aspiraciones de Marulanda, que era un revolucionario que quería cambiar la situación de ese país. Es una historia que se conoce muy bien, contada por Arturo Alape, magnífico historiador… Defendiendo la paz, les mataron miles de cuadros, y Marulanda reacciona diciendo que más nunca más va a discutir con aquella oligarquía, era tiempo perdido. Y yo lo defendí, pero no podía estar de acuerdo con los prisioneros aquellos, ni que los tuvieran presos y estuvieran pidiendo rescate.

En el libro La victoria estratégica, se ve muy bien cuál era nuestra política de guerra, y nosotros ganamos la guerra por nuestra política, no por nuestra fuerza. Nuestra fuerza era insignificante, pero no se sabe lo que puede una fuerza insignificante apoyada en la moral y en la razón. Cuántas armas tenía Batista, 100 000, entre soldados, policías y marineros. ¿Quién les suministraba las armas? Estados Unidos. Armas modernas. ¿Qué teníamos nosotros? Unos pocos fusiles que fuimos recogiendo. Lo demás se lo íbamos quitando al enemigo, y al final, en menos de dos años, en 7 u 8 meses, derrocamos al régimen y nos apoderamos de las 100 000 armas. Totalmente, incluidos aviones. No solo por nuestra fuerza, sino por la moral.

No podíamos estar de acuerdo con esa política (de las FARC). Cuando tú matas a los prisioneros, te cuesta mucho más. ¿Qué soldado quiere caer prisionero? Era partidario de la paz en Colombia. Por eso se llama así el libro. Nuestras posiciones son inexpugnables. Son justas, son limpias. Teníamos la razón en desear la justicia y también, la paz. Y éramos partidarios de la lucha. Porque si usted no puede obtener la justicia por otras vías, tiene que ir a la vía de las armas. Pero llega un momento en que ni el Imperio ni los revolucionarios pueden llegar a obtener sus objetivos por la vía de las armas. Miren ustedes la conclusión: Ni el Imperio, ni los revolucionarios.

¿Qué sentido tiene buscar ahora un fusil? ¿Un fusil o una pequeña bomba nuclear? ¿Y qué vas a hacer? ¿Matando lo vas a conseguir? Si uno piensa con conceptos de antes, no saca estas conclusiones.

COLOMBIA NO ATACARÁ A VENEZUELA

No hay ni la más remota posibilidad de que Colombia ataque a Venezuela… Primero, porque no le interesa. Segundo, por que no puede. Tercero, porque no quiere. Cuarto, porque sabe que las consecuencias serían desastrosas.
¿Qué hace falta llevar a cabo la política de ocupar Colombia para atacar a Venezuela? ¿Qué necesitan? Tiempo, pero no lo van a tener. Nada, ni un 5 por ciento del tiempo que necesitaran para llevarlo a cabo. Supongamos una cosa: que la Revolución bolivariana fracase, que es uno de los objetivo que ellos buscan. Ellos piensan usar las armas como último recurso. ¿Cuál es la hora del último recurso, después de que hicieron todos los esfuerzos, como lo hicieron para derrocar al gobierno revolucionario en el 2001? Las posibilidades se reducen mucho.

Así hicieron en todas partes, en Iraq. En otros tiempos cuando no existían esas armas, así hicieron en Cuba, y nos impusieron la Enmienda Platt, y nos impusieron esa base. Así impusieron cientos de bases que tienen en todo el mundo, en todos los continentes, unidas a sus predecesores ingleses y a los suministradores ideológicos, los franceses.

De modo que todo es muy lógico y creo que las posiciones que tenemos no se apartan de esa lógica.

LAS NUEVAS ARMAS DE LOS REVOLUCIONARIOS

¿Cuales son las armas ahora para hacer Revolución? Divulgar la realidad de lo que va a ocurrir. Ustedes tienen armas nucleares ideológicas (la comunicación con el mundo), y si ganan esta batalla habrán derrotado al régimen y no hará falta Revoluciones. ¿Qué te parece?

Confío en la transmisión de una idea, porque ayudará a que nuestro hombre (Obama) no se equivoque. El poder de la comunicación estuvo en manos del Imperio, y abusó y abusó. Por todos los medios han fabricado el poder que tienen y pretendían conservarlo, pero no pudieron. Así que tienen que resignarse ahora.

HABRÁ QUE HACER UNAS CUANTA ESTATUAS

A propósito de un comentario de Mario Silva sobre las denuncias de wikileaks sobre los crímenes del imperio, Fidel sugirió hacerle una estatua, pero no solo al sitio digital. También a los periodistas que dialogaban con él:

Ustedes han estado martillando, apoyando a la Revolución, a una revolución que ha conmovido al hemisferio. Para nosotros significó mucho, en los momentos más difíciles del Periodo Especial, ¿de dónde vino una ayuda que le ahorró enormes sacrificios a nuestro pueblo que llevaba casi 50 años luchando? …Y ustedes han apuntalado todo eso, ¿no merecen una estatua? ¿Y todos los medios allí en manos de quién estaban? de la contrarrevolución. ¿Y quienes fueron los que defendieron las ideas revolucionarias? Ustedes, así que no exagero, no es un elogio que esté fabricando para ustedes…

En ese punto de la entrevista, Vanessa retomó las advertencias de Fidel sobre la necesidad de ideas nuevas y modos nuevos de ver e interpretar el mundo y le preguntó en qué se equivocaron las ideas revolucionarias y cuáles serían las nuevas ideas:

Las ideas no eran incorrectas. Lo que ya hoy se quedaron como ideas de otra época…

En cuanto a las ideas de esta época, afirmó:

La primera es evitar la guerra, las demás están por elaborar…cómo va ser la sociedad, cómo se van a administrar los bienes y servicios, cómo se va a desarrollar la energía renovable …

EL CAPITALISMO PERTENECE A LA PREHISTORIA

Insistiendo en esa línea, la directora del Correo del Orinoco, preguntó a Fidel cómo él se replantearía hoy las relaciones económicas, por ejemplo y entonces se inició un breve e interesantísimo intercambio entre el líder de la revolución y los colegas venezolanos:

Fidel: No puede ser capitalista, porque no vamos a reconstruir otra vez lo mismo ahora, con todos los conocimientos de que se dispone.

Yo digo: no podemos reconstruir lo mismo, yo no podría decirte cómo lo van a hacer. Entre todos tenemos que hacerlo, pero esta es una Humanidad que sabe leer y escribir y que tiene no se sabe cuántos científicos, de modo que no se destruya todo eso, sino lograr que eso se preserve. Es de esperar que logremos…que las inteligencias trabajen. Si han trabajado para provocar la autodestrucción, la desgracia, la infelicidad, yo aquí mismo (revisa papeles), escribí que en el documental “50 años después de Hiroshima” se ven los cadáveres calcinados y casi transparentes de los niños que perecieron en los vientres de las madres, son imágenes horribles, ¿vamos a reproducir eso? Es imposible que la inteligencia del hombre se dedique a eso. No pueden sencillamente.

Mario: Ya el capitalismo no es viable…ni siquiera como arma…

Fidel: Pertenece a la prehistoria. Resulta que Marx tenía toda la razón.

Vanessa: Pero el socialismo pertenece a la prehistoria también, dicen sus adversarios…

Fidel: No. Es lo único… ¿Qué es socialismo? Es una pregunta que tenemos que hacernos.

Vanessa: ¿Qué es el socialismo para usted ahora, Siglo XXI?

Fidel: ¿Para mi? El comunismo, lo que el propio Marx definió como comunista, como el comunismo, de cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades. Claro, que estarán por definirse cuáles son las necesidades, no es la de un avión ni un barco para andar por el mundo pescando y gastando todo el combustible…

Andrés Izarra, que simultaneaba su participación en la entrevista y el intercambio con los usuarios de la red social Twitter, haciéndolos partícipes inmediatos del diálogo, pidió virar la conversación hacia el proceso de las próximas elecciones en Venezuela. Fidel sonrió preguntándose si podría darse el evento, tomando en consideración que por esos de septiembre vence el plazo del Consejo de Seguridad a Irán, pero enseguida aclaró:

Yo creo que lo están haciendo es absolutamente correcto: las campañas, las verdades, las explicaciones que da Chávez de lo que es el socialismo y lo que ha significado para millones de personas en todos los sentidos. Es lo que deben hacer, lo que tienen que hacer y seguirlo haciendo hasta el final. Bien, si ocurren cosas mejores, no hay que ponerse tristes por eso. A mí me hizo gracia porque como estábamos hablando de fechas y de cosas, yo dije va y coinciden las elecciones -¿el 23? El 26 le responden- si está en lo que, según un cálculo mío, es un período de tránsito, si viene algo mejor, espero que ustedes se sientan felices de que haya ocurrido algo mejor…

Vanessa: ¿Mejor cómo qué Comandante?

Fidel: A lo mejor que no haya ya ni siquiera imperialismo. Es duro, pero bueno, ¿qué vamos a hacer? - es muy pronto, apunta Vanessa- ¿por qué no me mandan a mi para un manicomio? Búsquenme un lugarcito allí.

Vanessa: Es muy pronto Comandante para decir que el imperialismo se va a caer en menos de un mes.

Fidel: ¿Y qué yo debo decir, que va durar un siglo, que va a durar diez años, que no va a haber guerra? ¿qué yo voy a decir? Porque se supone que el plazo que estableció la Resolución del Consejo de Seguridad vence el 7 de septiembre, 19 días antes de las elecciones que ustedes tienen anunciadas. Para que haya elecciones primero tiene que no haber guerra y si no hay guerra qué pasa. Vanessa, no te eches tú la culpa, échamela a mi, por favor, es lo que yo afirmo, pero no es un capricho, es un hilo de pensamiento.

Nuevamente terció el diálogo hacia el conflicto nuclear, empujado por los comentarios de Walter Martínez, en base a su experiencia como corresponsal de la guerra entre Iraq e Irán, lo que llevó a Fidel a recordar cuando todas las potencias competían por venderle armas a Iraq y los errores de política que tanto afectaron al Movimiento de Países No Alineados.

Anécdotas relacionadas con el papel de los soviéticos en aquel conflicto y las contradicciones entre el discurso político y las acciones posteriores de los líderes de la entonces URSS, completaron el acercamiento a aquel escenario que ha vuelto a tomar centralidad en los acontecimientos mundiales.

QUÉ PASA SI OBAMA NO APRIETA EL GATILLO

Fue entonces cuando el productor y conductor de Dossier, volvió a preguntarle a Fidel si creía que la guerra se desataría una vez que trate de inspeccionarse a las naves iraníes:

Fidel: Sí, y esa fecha no pueden dilatarla porque (lo otro sería) ya virar la espalda y en retirada…ese es un punto que se cumple o me voy: si se cumple es la guerra, si se va es la derrota. Pero no lo sería, ni la guerra ni la derrota, si está consciente de la decisión que va a tomar. Ese el quid de lo que estoy planteando.

Vanessa: Pero le correspondería a la ONU dar marcha atrás…

Fidel: La ONU no contará para nada. Desaparecerá la ONU también.

Vanessa: El Consejo de Seguridad…

Fidel: Nada de eso existirá, si no van a existir ni las armas, para qué sirven todos esos aparatos. Nadie sabe quién va a decir una palabra. Empezarán los hombres en el mundo nuevo. Va a ser así. Es de fantasía pero es así.

Vanesa: Ud. se mueve entre el optimismo y el pesimismo con respecto a este escenario.

Mario: Todo depende de Obama…

Fidel: De nosotros, de que lo persuadamos, haciendo que el máximo de personas en el mundo participen de este punto de vista y él se sienta fortalecido de que va a hacer el bien y no una cosa horrible. ¿Ustedes se imaginan a un Obama consciente decidiendo la muerte de cientos de millones de personas, que los niños aparezcan calcinados en los vientres de las madres? ¿ustedes conciben que un hombre, con un elemental sentido humano, va a hacer eso?

Vanessa: Pero hay muchos sectores empujándolo en esa dirección.

Fidel: ¿Y qué son todos esos sectores al lado del mundo? ¿Y si esos sectores tampoco quieren morir ni quieren que mueran sus familias, ni quieren que mueran sus hijos…? Esa es la realidad.

Otra vez Walter, vuelve para recordar las propias advertencias de Fidel sobre el poder de los sionistas y sus lobbys en Estados Unidos, para hacer lo que les da la gana y el riesgo de que lo hacen disponiendo de un armamento nuclear suministrado por los norteamericanos:

Fidel: Es verdad que los israelitas hacen lo que les da la gana. Sí lo tienen (armamento nuclear), pero están esperando que sea Estados Unidos el que dé la orden. Ellos creen que lo tienen todo conseguido, persuadidos, ellos han hecho todos sus acuerdos con Arabia Saudita, con los Emiratos Árabes, sobre a qué hora van a volar, tienen todos los aviones, van a ser oleadas de aviones que les han dado los yanquis, pero están esperando que sean los yanquis y que los yanquis no pueden decir que no. Ahora están esperando que alguien apriete el gatillo y ese es Obama. Y qué pasa si Obama no aprieta el gatillo. Tú puedes decir: lo aprietan ellos, pero si Obama no aprieta el gatillo porque hay una opinión mundial y todas las potencias exigiendo que no haya guerra, es cuando entonces estos señores israelitas no se decidirán a tirar un cohete por su cuenta.

Apelando a la experiencia de Cuba en la Guerra Fría, Vanessa quiso saber qué lecciones sacó la Isla de aquellos desafíos y cuáles deben sacar los latinoamericanos, a lo que Fidel respondió sencillamente:

De la Guerra Fría nos tocó soportar el bloqueo y sufrir todas las consecuencias, pero también se pudo demostrar que era posible resistir. Y los latinoamericanos deben pensar igual, que hay un potencial enorme en las masas, que es posible alcanzar, auspiciar la liberación real, verdadera. Eso es lo que puede derivarse de aquella experiencia que vivimos.

SI EL HOMBRE PUEDE CREAR CATÁSTROFES, PUEDE PROMOVER ENERGÍAS RENOVABLES

Venezuela regresó al diálogo con una pregunta de Mario sobre cómo ve el Comandante en Jefe a la hermana nación:

Fidel: Veo muy bien todo y no se olviden de una cosa, que lo que más necesita el hombre para vivir son los alimentos y esta es el área del mundo que más alimentos produce. Si Estados Unidos produce para dos mil millones de personas, América Latina tiene potencial para producir alimentos para ocho mil millones más o menos, aunque el futuro de la humanidad estará más controlado por el propio hombre…

Luego comentó que Venezuela es un lugar ideal para producirlos y eso es lo que está haciendo el gobierno, tratando de producirlos, si no los afectan ciclones…entonces retomó papeles que había revisado antes, relacionados con las denuncias más recientes sobre la manipulación del clima, mediante de campos de antenas y otros usos de la más avanzada tecnología. Y aclaró que no es ciencia ficción. “Es ciencia real.”

Apoyado en un artículo de Ría Nóvosti, Fidel citó:

“Estamos asistiendo a una guerra climática encubierta, un preludio de lo que podría ser una futura guerra mundial con un balance en pérdidas humanas y medioambientales sin parangón en la historia de la humanidad.”

Y luego leyó lo que personalmente había escrito al respecto:

Esta catástrofe nos muestra las consecuencias el cambio climático que el autor del documental HOME, Yean Arthur-Bertrand, el más prestigioso especialista sobre el tema nos mostró con el apoyo de los mejores especialistas del mundo en ese fin. Si no se evita la guerra nuclear, tampoco se podrían evitar otras iguales o peores. He pensado también, que si el hombre puede crear catástrofes, puede promover igualmente energías renovables a partir de fuentes diversas entre ellas algunas tan importantes como el agua y el viento. Entonces no hay que usar ni la nuclear.

QUÉ ES EL TIEMPO

De la mano de Izarra, entraron los tuiteros a la entrevista. Una de ellas preguntaba si los halcones de Washington no intentarán matar a Obama como en el pasado lo hicieron con Kennedy:

Fidel: Sí, por supuesto, el hecho de que no lo hayan asesinado es casi cosa de azar. El atentado contra Reagan lo hicieron con una pistolita y le dieron en el pulmón.

Vanessa: ¿Podrían asesinar a Obama?

Fidel: Sí, pero no creo que lo vayan a hacer ahora, de todas formas mejor que se cuide, que no confíe, porque pueden ocurrir cosas absurdas, irracionales. Él sabe cuidarse, él toma todas las medidas, se cuida y la gente que tienen seleccionadas para cuidarlo son profesionales de verdad, a esos no los soborna nadie.

Izarra: “Enriquecido”, un (tuitero), pregunta que cuando va Ud a visitar Venezuela y nos dice que ahora mismo en Aló Presidente, Chavéz enseña el libro que Usted le envió.

Fidel: ¿Qué falta hago allí yo? Sí, se lo envié (libro) y le puse, “muy fraternalmente”. No es una tarea que me haya planteado (ir a Venezuela) ni creo que sea imprescindible (…)

Hay mucho tiempo por delante, se lo puedes decir a tus lectores. El problema mío: yo tengo realmente que reunirme con algún físico para que me explique el concepto del tiempo. Tal como lo dije: qué es el tiempo. Miren una cosa que subrayé sobre el tiempo. Digo: la evolución comenzó en la tierra con los primeros gérmenes de vida, eso es conocido por todos y por los teólogos, eso no les quita a ellos espacio para tratar de buscar interpretaciones, pero hasta la noción del tiempo desaparece. Qué es el tiempo, porque el tiempo es una invención del hombre, es el espacio que media entre sucesos diferentes, así se inventó el tiempo, pero ¿cuándo comenzó el tiempo? Hay que explicarse eso. Es todo muy complicado. Yo realmente quisiera conversar con un físico que me explique qué es el tiempo. Tengo esas grandes dudas y espero que me ayuden.

Antes había recordado que ya anunció un próximo encuentro con la Asamblea Nacional de Cuba y que ya está listo prácticamente el libro La contraofensiva estratégica. Luego de sus preguntas sobre el tiempo, Walter advirtió lo que esto significa en televisión y de cierto modo, puso fin al diálogo, lo que Fidel redondeó con una sonrisa, un saludo afectuoso y tres palabras: Para dolor mío.


CUBADEBATE

domingo, agosto 08, 2010

FIDEL CASTRO CON TELESUR, EN VIVO POR TWITTER


Andés Izarra, presidente de Telesur, entrevista en estos momentos a Fidel Castro. El diálogo es transmitido por Izarra en su cuenta de Twitter @IzarraDeVerdad, con fotos del encuentro.

Algunos de los mensajes de Izarra en su cuenta de Twitter:

“Llega un momento en que ni los Imperios ni los revolucionarios pueden alcanzar sus objetivos por la vía de las armas”. Fidel invita a la paz en Colombia.

“El capitalismo ya pertenece a la prehistoria.” Fidel

“Obama es mejor que se cuide. Es un milagro que aún no hayan atentado contra él.” #Fidel en entrevista tuiteada

Puede realizar preguntas a Fidel Castro a través de Twitter…

http://twitter.com/IzarraDeVerdad

Nota:

Sobre la 1:00 pm, hora de Cuba, concluyó la entrevista de Telesur a Fidel Castro, la cual pudo seguirse a través de Twitter.

Este lunes ( a las 17H30 de Caracas 22H00 GMT) Telesur transmitirá la entrevista completa que periodistas venezolanos realizaron a Fidel Castro.

A las 6:00 pm de este lunes (hora de Cuba), Cubavisión, Cubavisión Internacional, Radio Rebelde y Radio Habana Cuba transmitirán en el programa Mesa Redonda la entrevista de Telesur a Fidel Castro.

sábado, agosto 07, 2010

FIDEL INTERVIENE EN SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL PARLAMENTO CUBANO


El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, vestidos de verde olivo, asiste en la mañana de este sábado a la sesión extraordinaria del Parlamento Cubano.

Fidel fue recibido con una fuerte ovación por los diputados, en una reunión extraordinaria del Parlamento que él mismo solicitó para analizar temas del panorama internacional.

De pie y ante una tribuna, el líder cubano leyó su mensaje a la Asamblea Nacional, en una intervención que duró unos 12 minutos, con énfasis en la amenaza de guerra nuclear en el Golfo Arábigo-Pérsico y la península Coreana, situación que ha expuesto en sus recientes reapariciones públicas. Como diputado se puso a disposición de rendir cuenta ante la Asamblea por cada una de las ideas expuestas en su intervención.

Habló también de la situación de Gerardo Hernández, uno de los cinco héroes cubanos prisioneros del imperio. Comentó del estado de ánimo de Gerardo, de quien tuvo conocimiento a través de Adriana.

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, también asiste a la reunión legislativa.

Está es la primera vez que Fidel Castro asiste a una reunión parlamentaria desde mediados de 2006.

En las elecciones legislativas de 2008, el líder cubano fue elegido como miembro de la Asamblea Nacional por la provincia de Santiago de Cuba.

En la sesión parlamentaria, que se transmite en vivo por varios canales estatales de radio y televisión cubana, están invitados embajadores y representantes del cuerpo diplomático acreditado en La Habana y prensa internacional.

Intercambio con los diputados

Fidel responde preguntas y comentarios de los diputados del parlamento que asisten a esta sesión extraordinaria.

El compañero Fidel pide a los presentes hacer análisis a la altura de lo que exige la situación actual. Insiste sobre todo en el riesgo de que un eventual ataque de Estados Unidos a Irán o Corea del Norte desemboque en una guerra nuclear de dimensiones mundiales. En ese sentido, resalta en que la decisión de iniciar una guerra con Irán está en manos del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y señaló que “simultáneamente la conflagración estallaría en el cercano y el lejano Oriente y en toda Eurasia”. Al tiempo que ha declarado que no cree que el presidente de EEUU declare una guerra “si todos le persuadimos para que no lo haga”.

Fidel deja abierta a los asistentes a la reunión varias preguntas; dijo que las preguntas, aunque solo pueden ser respondidas en el marco de la asamblea por los diputados, estaban dirigidas también a periodistas, invitados, a los cubanos en general. Fidel pregunta: ¿Alguien cree que el poderoso imperio retrocederá en la demanda de que los mercantes iraníes sean inspeccionados? ¿Alguien cree que a los iraníes, un pueblo de milenaria cultura, mucho más relacionado con la muerte que nosotros, le faltará el valor que nosotros hemos tenido para resistir las exigencias de Estados Unidos?; también deja abierta la preguntas de si alguien en la sala tiene alguna solución para toda la contradicción de estos temas que actualmente aquejan al mundo.

(Cubadebate)

VER VIDEOS EN LOS SIGUENTES ENLACES:

http://www.youtube.com/watch?v=X8pusNlgLpg

http://www.youtube.com/watch?v=2isodGN9x1Y

domingo, agosto 01, 2010

SALVEMOS A GERARDO HERNÁNDEZ


DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR DE CUBA

Desde el miércoles 21 de julio Gerardo Hernández Nordelo está, otra vez, en el “hueco”. En esta ocasión en condiciones particularmente duras que atentan gravemente contra su salud y su integridad física.

Encerrado en una celda de castigo, un espacio mínimo que comparte con otro prisionero, carente de ventilación, soportando temperaturas superiores a los 35 grados centígrados y sin contacto con el mundo exterior.

En esta acción contra nuestro compatriota intervinieron oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI) quienes dejaron claro que Gerardo está confinado por una decisión de esta Agencia.

A lo largo del prolongado proceso contra los Cinco las autoridades federales han empleado procedimientos semejantes para impedir su defensa y obstruir la justicia. En vísperas de cada decisión importante nuestros compañeros fueron aislados en el “hueco” para hacer imposible toda comunicación con sus abogados defensores. La historia se repite ahora cuando Gerardo ha presentado una demanda de habeas corpus, último recurso legal que le queda en el sistema norteamericano que lo condenó injustamente y le impuso la bárbara sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión. Durante los doce años transcurridos desde su arresto las autoridades norteamericanas han prohibido que lo visite su esposa, Adriana Pérez Oconor.

Gerardo mantiene su indomable resistencia, su voluntad irreductible, su optimismo y convicción en la victoria. Es un joven que acaba de cumplir 45 años de edad pero doce años de encierro en condiciones de extrema crueldad han comenzado a quebrantar su salud. Sufre varias dolencias que no son atendidas y causan profunda preocupación.

Alcemos nuestras voces, todas y todos, para salvar a Gerardo, un héroe admirable, un inocente que merece vivir en libertad.

Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba

La Habana, Agosto 1ro de 2010

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