“Por instinto de conservación, por instinto de perpetuación de
nuestra raza, de nuestros intereses, sencillamente, tenemos que unirnos y
empezar predicando la idea. Y con la palabra la acción, y, si es
posible, más hechos que palabras”.
La frase pudiera ser tomada de uno de los documentos que justifican la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac),
que dentro de unos días celebrará en La Habana su segunda cumbre, sin
la presencia de Estados Unidos y Canadá, luego de doscientos años de
parto desde Bolívar hasta Chávez.
