Magali Llort, madre de Fernando González, añora vivir la salida de su hijo de la cárcel, en febrero del 2014.
—Fernan, ¿qué haces cuando nos vamos de la visita?, le preguntó
Magali Llort Ruiz a su hijo, mientras detenía sus ojos en el uniforme
verduzco, estigma de celda y de espera.
—Me acuesto, cierro los ojos y me parece que estoy flotando, le
respondió Fernando González, quien, ante la inesperada interrogante, se
estiró, con los dedos, el grueso bigote para contener la emoción.
