Por Alina Perera
Esta es una de las entrevistas más bellas y cómodas que he hecho en
mi vida. Así lo sentí desde que la grabadora empezó a andar y Roberto
González, hermano del compatriota René y parte del equipo legal que
defiende la causa de los Cinco, comenzó a responder un montón de
preguntas, ahora que Rene (así sin acento en la segunda e, como suele
nombrarlo mi entrevistado) saldrá pronto de prisión.
Hablo de belleza por el tema esencial del diálogo: un hombre aporta
detalles sobre su hermano mayor, y así nos muestra a un ser humano de
paz, que no constituye peligro para sociedad alguna. Y hablo de
comodidad porque a Roberto lo conozco desde que era recién graduada,
desde los días en que Sarita Cotarelo, su esposa y novia de la
adolescencia, se mostró ante mí en un pasillo de Juventud Rebelde
—adonde, como yo, pertenece—, y con su gran bondad de siempre me
invitó, en calidad de psicóloga y colega, a trabajar juntas en largos y
apasionantes trabajos sobre la espiritualidad del cubano.
