Por: Ángel Guerra Cabrera*
Hace unos días,
después de tanto desearlo y posponerlo, allí estaba, en Ciego de Ávila, mi
ciudad germinal en Cuba, capital de la actual provincia de igual nombre. Me
emocionó mucho pero no solamente por llegar a ese lugar mítico alojado en el
corazón.
Por que a la
vez que reconocía calles y rincones recorridos mil veces pude notar de inmediato
la obra de rescate del centro histórico, de su línea de fachadas y de muchos de
sus más importantes exponentes arquitectónicos.
Edificios que apenas permitía
distinguir la propaganda comercial antes de la Revolución, hoy pueden apreciarse
en todo su valor como es el espléndido palacio morisco de la calle
Independencia, que ahora alberga la Sociedad Árabe. El Teatro Principal,
joya del eclecticismo donde cantaron Jorge Negete y Libertad Lamarque, relumbra
como nunca lo pude ver. No fue únicamente un reencuentro sino un
redescubrimiento, de la mano amiga de la periodista y bloguera Idania Pupo y el
historiador Ángel Cabrera.
