Una singular bicicleta recorre con frecuencia las
calles de Ciego de Ávila y es difícil que su paso no sea advertido por
transeúntes y conductores.
El ciclo es pequeño, de colores llamativos, decorada y
con mensajes que a los cubanos nos llegan profundos en nuestro sentimiento
patrio.
Su dueño y conductor Miguel Fernández Flores es un
español residente en Cuba y la utiliza para trasladarse por la ciudad, a la vez
que le sirve para hacer una denuncia, un reclamo y un pedido de justicia.